Por ahora el Grimorio se juega en inglés: esta página habla tu idioma, el libro todavía no.

Hábitos, escritos
como leyenda
Donde las pequeñas cosas que haces cada día quedan asentadas como Misiones y se vuelven —despacio, sin falta— una leyenda escrita en oro.
Si rompes una racha, no pierdes nada de lo ganado. No hay culpa. Solo Tinta que permanece.
Lámina I El Tablón de Misiones, tal como te recibe cada amanecer.
Capítulo Primero
Sin grandes propósitos. Inscribes un hábito, el Grimorio nombra su dificultad, y cumplirlo es una victoria que anota en oro.

Nombra un hábito, por pequeño que sea, y elige su Disciplina: Cuerpo, Mente, Creación, Estudio, Orden o Corazón. El Grimorio pesa cada Misión y fija su dificultad.

Marca el hecho como cumplido. Tu victoria queda inscrita en oro, y la página recompensa el esfuerzo, fortaleciendo en silencio la historia que estás escribiendo.

A medida que tu leyenda crece, las páginas se abren: tu Personaje, el Umbral, un Hogar y el hondo Scriptorium. Tus hábitos diarios se vuelven, sin ruido, una historia que se despliega.
El mundo bajo la página
No llevaba corona porque no la necesitaba. Hacía desaparecer el esfuerzo al volverlo ordinario. El esfuerzo silencioso no poseía esa protección. Desaparecía a menos que alguien decidiera marcarlo.
Recordaba coronas. Recordaba guerras. Tallaba en mármol los nombres de los conquistadores y olvidaba a quienes cargaron agua, afilaron herramientas, estudiaron a pesar del agotamiento y repararon lo que otros habían roto.
Un reino podía salvarse con una espada y ser recordado durante mil años. Una vida podía salvarse mediante mil actos más pequeños y desaparecer antes del invierno.
No una escritura sagrada. No una ley. No un arma. No una corona bajo otra forma. Un registro. Solo le pidieron preservar evidencias y nunca gobernar a los vivos.
Actúa y el acto no se perderá. Nada falso se cuenta. Nada verdadero se pierde.
Capítulo Segundo
Cada sistema se abre a medida que tu leyenda crece: un mundo entero que recompensa los hábitos que ya estabas construyendo.
Donde se abren las páginas

Centinela, Sabio, Trazasendas o Restaurador: cuatro Vocaciones, cada una con sus atributos, sus Reliquias y sus cosméticos. En la Forja de Encuadernación creas Reliquias legendarias con los materiales que rinden tus Misiones.
Construye un Salón Mayor, una biblioteca, un jardín y una herrería: edificios de cuento que otorgan Apoyos silenciosos a tu ascenso diario.

Jefes diarios —el Grimorio los llama Formas Menores— que invocas cuando quieres y enfrentas por turnos, alimentados por lo que terminaste hoy. El Códice recuerda cada Forma superada.

Cuarenta pisos procedurales bajo el Grimorio, que se descienden a medida que tus hábitos te llevan más lejos. Los tramos remotos guardan las Reliquias más raras.

Gasta materiales ganados con esfuerzo para crear armas y armaduras —Instrumentos y Vestiduras— como la Champion's Blade, y llévalas a cada combate. Creadas, nunca compradas.

Lo que guardan las páginas
Un margen vivo para pensamientos, dudas, planes y preguntas que todavía no caben en una Misión, un Capítulo, un Juramento o la Crónica. El Grimorio refleja lo escrito y puede ayudar a darle forma; ofrece, no ordena.

Una Campaña es un objetivo elegido e inscrito como una secuencia de Capítulos, para que puedas contemplar un esfuerzo mayor pasaje por pasaje. Puede guardarse en el estante sin castigo ni vergüenza.

Un Juramento es un ritual de retorno: eliges una clase de Inscripción y vuelves a ella, día tras día, hasta que el ritual queda sellado. Si la racha se rompe, solo su cuenta vuelve a empezar; los días ya inscritos permanecen.

La Crónica conserva lo que ha sido inscrito, cruzado, restaurado, resuelto y retomado. No acusa: cada semana reunida muestra qué recibió Tinta, qué permaneció silencioso y qué patrones se volvieron visibles.


El Códice es el índice donde el Grimorio registra las formas que has encontrado, clarificado, restaurado o nombrado. No es una lista de trofeos ni un registro de muertes.
Las Vocaciones
La Disciplina nombra el trabajo; la Vocación nombra la forma que la Tinta adopta al atravesarlo. No son casillas de personalidad ni rangos: son patrones que el registro vuelve visibles. Ninguna es mejor que otra, y la tuya puede cambiar contigo.
Tinta expresada como protección, resistencia y acción directa. Conserva la forma bajo presión.
Su instrumento es la Égida.
Tinta expresada como comprensión, aprendizaje y transformación. Reconoce el patrón y disipa la niebla.
Su instrumento es el Farol.
Tinta expresada como adaptación, precisión y caminos ocultos. Se ajusta con buen ritmo y encuentra la Apertura.
Su instrumento es la Brújula.
Tinta expresada como paciencia, reparación y recuperación. Restaura y preserva lo que importa.
Su instrumento es la Aguja.

La Prueba Séptuple
Tus Misiones cumplidas son los golpes que asestas. Una semana de pequeñas promesas mantenidas se vuelve la fuerza para superar una Figura que ningún día por sí solo alcanzaría.

«Los hábitos pequeños tallados en piedra llevan a leyendas escritas en oro.»— Inscrito en la primera página
Notas al margen
Sí: el juego entero es gratis. Cada Misión, Vocación, Forma, edificio y piso del Scriptorium es tuyo sin costo, sin tarjeta y sin límite de tiempo.
No pierdes nada de lo ganado. La cuenta de un Ritual simplemente vuelve a empezar, y el Grimorio no reparte culpa: tu Custodio y cada Inscripción ya escrita quedan tal como estaban. Retomas la pluma cuando regresas.
Cada hábito se inscribe como una Misión, y el Grimorio pesa su dificultad. Cumplirla hace avanzar a tu Custodio y abre el mundo: tu Vocación, tu Hogar, el Umbral y el hondo Scriptorium. Tu rutina se vuelve, sin ruido, una historia que se despliega.
El Grimorio te acompaña en el teléfono y en la web, y tu Crónica vive en la nube: una Misión terminada en el teléfono ya está escrita cuando abres el tomo en tu escritorio.
Bien hallado, viajero
Inscribamos la primera Misión: un hábito que quieras construir, por pequeño que sea. Gratis para empezar, y gratis para quedarte.